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Andes Infernal


La ultramaratón más alta del mundo fue el motivo de nuestro viaje a los Andes chilenos.

Acabo siendo una experiencia vital e inolvidable.



Una carrera puede ser la excusa perfecta para emprender un viaje inolvidable.

Después de la gran experiencia en la "Elbrus Race" en el caucasu ruso,"Andes Infernal", la ultra maratón a mayor altitud del mundo llamo poderosamente mi atención. Era LA CARRERA elegida como objetivo principal para el año 2017.

Un reto sin igual en la segunda cordillera más alta del mundo, los Andes. Contacto con la organización y el ganador de la pasada edicion, Karl Egloff. La decisión estaba tomada. Chile era el objetivo para intentar continuar creciendo como persona y deportista.

A priori, con la organización respondiendo a todas nuestras dudas, la mayor dificultad radicaba en la reserva de los vuelos a precios razonables. Tras muchas busquedas y alertas en buscadores, 493 € era la cifra mágica.

Animado por la ilusión y la oportunidad, Mikel y Unai se sumaron. 8 días que daban para más de una aventura. Motivado por las grandes alturas de la cordillera andina fije un nuevo objetivo: fijar un nuevo récord personal de altitud. Allí la misión de superar los 5.350 metros alcanzados en el Elbrus parecían más asequibles. Las fechas escogidas, del 12 al 19 enero, verano en Chile, incrementaban sustancialmente las posibilidades de conseguirlo.Marcelo  de "Andes Infernal" me informo de la posibilidad de afrontar con ciertas garantias la subida al Volcán San José de 5.856 metros. Una ruta frecuentada en 2-3 y hasta 4 jornadas que aspiraba a coronar en la luz de un sólo día.

Primero llegaron las malas noticias. Por falta de auspicio (patrocinador) se postponía la celebración de la carrera "Andes Infernal" al año 2018. Luego, la organización se ofrecería para guiarnos en una "subida privada" al Cerro El Plomo, punto más alto de la carrera y montaña escogida para intentar subir por encima de los 5000 metros, a 5.424, y de paso conseguir una muy buena aclimatación para el objetivo principal, acercarme a los seismil metros de altitud.

Ninguno de los tres dudamos ni por un sólo momento. Sin carrera, igualmente viajariamos a Chile.

Jueves 12 enero 2017. Primera parada en el pueblecito de Farellones a 2.500 metros de altitud. Un alojamiento precioso, "Andes Vive" que nos haría las veces de campo base en un bungalow de 70m2 con todo tipo de comodidades, incluido jacuzzi. Santiago y Evelyn hicieron de nuestra estancia un placer.

Con una previsión del tiempo óptima, la decisión estaba tomada. "La montaña te da oportunidades" y la primera iba a ser el viernes 13 enero 2017.

En apenas 4 kilómetros con nuestro pequeño "city car" nos aproximamos a los 3.000 metros de la estación de ski de la Parva, convertida en verano en "bike park" (parque para el disfrute de los amantes a las bicicletas todo terreno, BTT).

Ruta larga, exigente y frecuentada. Hasta los 3.600 metros conté con la compañia de Mikel y Unai. Decieron el testigo a un perro, a la postre conocida como "el ruso", que se unió a mi aventura mostrandome en algunos casos la mejor ruta. Superados los 4.100 metros del campo avanzado Federaciones, la ruta se "empina". Llego a los 4.610 metros del Refugio D'Agostini con las capacidades intactas y la ilusión por las nubes. "El ruso" continuaba a mi lado.

A lo lejos vislumbro la figura de un futuro amigo, Francisco Rojo. Tras darle caza y charlar un rato me doy cuenta que su conocimiento de la ruta es muy elevado, por lo que decido seguir sus pasos.

Para mi sorpresa, se detiene en el adoratorio de "la pirca de los indios", a 5.200 metros de altitud, uno de los primeros lugares donde se encontraron restos incas en altura.
Saca un cartel y me pide un favor. Quiere que le saque fotografías con su móvil para inmortalizar su 50 cumpleaños. Me emociono por lo especial del momento y con un fuerte viento, inmortalizamos un recuerdo, ya, inolvidable.


Tras un abrazo y los mejores deseos, continuo la marcha decidido a cruzar el punto más delicado de toda la ruta, el Glaciar de Iver a 5.250 metros. Francisco, en muchos años sólo lo ha cruzado 2 veces. Una de ellas consiguio la cima.

Sin crampones, con mucha habilidad y conocimiento logró superarlo con éxito tras la atenta mirada del, ya celebrado el cumpleaños, cincuentón. Ya sólo queda subir un poco más y buscar la cima.

Llego a una meseta donde no logró ver la bandera chilena  que tantas veces he visto en la cima. Ando solitaro y cansado. "El ruso" sobre los 5.000 metros me ha abandonado. La veo, esta muy lejos. Alla voy, el día es casi perfecto. Muy poco viento y un sol reluciente que me hace emocionarme por lo afortunado que soy por poder vivir ese momento. La visión es sublime. Estoy muy cerca del cielo.

Cojo la pequeña cámara deportiva y grabo las imágenes. Nunca es lo mismo. Esta vez, emocionado perdido, hago terapia detrás de la cámara. Quiero agradecerselo a l@s que han hecho posible, de un modo u otro, la ascensión, hasta ese momento, de mi vida. Misión cumplida.

Quiero bajar y ante la inmensidad panorámica no se ha donde dirigirme. Estoy embriagado por tanta belleza. Ante la posibilidad de perderme hago uso por primera vez del "Global Position System" en modo mapa para reconocer mis pasos de subida. Este aprendizaje será de gran utilidad para futuras ascensiones.

Veo el palo metálico de la falsa cima escondido entre piedras desgastadas por el viento y me dispongo a iniciar una bajada largar, dura y tediosa.

En total 37 kilómetros que no me darían el título de ultra maratoniano, ni de finisher de la "Andes Infernal" de 51. Para ser sincero, no me hubiera sumado a la corta lista de 7 deportistas que lo consiguieron en las 3 ediciones pasadas (la organización tuvo la gran cortesía de "regalarnos" la medalla de "finisher").

Sábado 14 enero 2017, día escogido para la carrera, convertida ahora en "subida privada". Unai y Mikel se disponen a superar, de nuevo, sus records personales de altitud fijado en el día anterior en 3.600 metros. Ninguno de los dos llega en su mejor momento. Aún así consiguen unoa muy meritorios 4.100 para Unai y 4.610 para Mikel, que se ve obligado a descender por el principio de mal de altura que afecta a uno de los componentes de la subida. Unai hace sólo 18 meses que comenzo a correr lo que da buena cuenta del mérito de su proeza. Fuente de inspiración para futuros aspirantes a iniciarse en la media y alta montaña.
Primer objetivo del viaje conseguido.

Domingo 15 enero 2017, como el señor manda, día de descanso, relax  y desplazamiento de 3 horas al Refugio Lo Valdes, a los pies de muchas montañas y con una visión casi celestial de los cuatro cráteres del Volcán San José.

(Agradecer la atención recibida por el guarda Christian Kelter y su mujer durante nuestra estancia).

La montaña nos sigue dando oportunidades y el lunes 16 enero 2017, Mikel y yo emprendemos un viaje a lo desconocido. Rios, piedras, prados, rocas, nieve, hielo, desprendimientos, glaciares, penitentes y una zona "infernal" denominada como "las lajas" dan al traste nuestro primer intento.

Belleza sublime, dificultad extrema para un reto ideado en completarse en las menos de 15 horas que nos ofrece de luz el día veraniego en el sur de los confines del mundo.

En total hacemos 25 kilómetros subiendo a 4.500 metros de altitud. Invertimos mucho tiempo en buscar la mejor ruta que no llegaba a cristalizarse, por lo que decidimos, a buen criterio, comenzar el descenso con parada de rigor en el precioso entorno del Refugio El Plantat.


Martes 17 enero 2017, merecido descanso. Desayuno y comida en la terraza del refugio Lo Valdes. Siesta en la hamaca. Momento de memorizar los pasos y de idear el asalto a la cima.

Pienso que la clave del éxito podría radicar en madrugar, con el fin de llegar a la cima antes de las 14 horas, momento del día en el que a pesar del muy buen tiempo reinante, en esta de cima de gran altitud y exposición, las temperaturas y la fuerza del viento la podrían hacer indómita.

Miércoles 18 enero 2017, 04:15 horas de la mañana. Suena el despertador. Con todo preparado a las 04:45 cogemos el "citycar" para recorrer los 7 kilómetros que nos llevan al punto de inicio, El Cabrerio a 2.300 metros de altitud.

Tráfico inusual en esta ruta con camiones que suben y bajan cada minuto para abastecer a una mineria de yeso las 24 horas del dia. La tranquilidad de la montaña se topa con las ansias de construir del ser humano.

Esta vez lo volveré a intentar en solitario. Mikel tiene molestias en los pies. Conocidos los primeros tramos, de noche a oscuras, son tramos que se me hacen muy duros, sobretodo cruzar los más de 8 ríos que dia a día cambian su curso.

Creo muy importante extremar las precauciones. Hace frío y mojarse, por poco que fuera, podría dar por finiquitado este intento de ascensión para el que llevo preparandome especificamente más de 6 semanas. Mojarse abajo, significa helarse arriba.

Hace mucho frío y a pesar de los titubeos iniciales, evoluciono favorablemente. Llego al refugio del Plantar y continuo hidratandome. Habré bebido más de 3 litros de agua desde que me desperte.

Llega el momento de afrontar "las lajas" y decido evolucionar todo por una nieve helada y perfectamente asentada. La experiencia adquirida en este tipo de terreno hacen que ascienda rapidamente. Sobre los 4.100 metros me encuentro a una expedición de 3 componentes cuyo objetivo del día son los 4.800 del campo avanzado. Les informo de mis planes y les deseo suerte. A su lado, mi avance me parece simplemente espectacular.

Durante todo este tiempo, a pesar de amanecer sobre las 7 horas, no he podido ver la luz del sol. El volcán me lo negaba. El frio se intensificaba. Lucho por llegar a acariciar los primeros rayos de luz sobre las 9 de la mañana y a unos 4.200 metros. Agua cristalina brota entre las piedras y el hielo. Probablemente la más rica que haya bebido en mi vida. Me recreo sentado en una piedra y tomando esos primeros rayos de sol que me hacen revivir y creer plenamente en mis posibilidades.

La ruta es preciosa. Continuo subiendo en excelentes condiciones. Agua, comida y muchas ganas de conseguir lo que hasta ayer me parecía casi imposible.

Me siento sólo pero a la vez libre y muy fuerte. Privilegiado. Subo, subo y continuo subiendo. No hiperventilo y me siendo muy bien. Continuo hidratandome y sobre los 4.700 metros cargo todos los depósitos. Soy consciente que arriba es improbable el agua. El frio y el viento no me darían la oportunidad de buscarla.

Me acerco al primer crater del vólcan sobre los 5.000 metros. La montaña me saluda con un crujido y un desprendimiento de una pequenísima parte del crater glaciado. Es como el derrumbamiento de un edificio y me hace ser consciente de los insignificantes que somos. En ruta, y con una claridad excepcional, me considero totalmente seguro.

Continuo subiendo en busqueda del paso del glaciar más alto. Subo todo lo posible con el fin de encontrarme la menos nieve posible.

Veo a dos montañeros "luchando" para atravesar el glaciar en una zona por la que a mi no se me ocurriría intentarlo. Aparto la mirada, me dan miedo. Son un guía y su cliente. Espero y deseo que sepan lo que están haciendo.

A unos 5.300 metros el paso del glaciar es "ideal". La nieve, en cantidad, esta en perfecto estado. Con mucha seguridad, con bastones, y bajo mi lema en estas situaciones "3 puntos de anclaje".

Lo atravieso sin problemas. Poco a poco visualizo muy claramente el camino de ascenso. Es largo y tendido. Las fuerzas están intactas, tengo agua y comida. Vamos Karajo!!! puedes conseguirlo.

No hiperventilo y no paro. Me siento genial. Casi no doy credito a lo bien que me encuentro. 3 pares de guantes en las manos y un punto débil en los pies: zapatillas con calcetines de running. La apuesta me esta saliendo muy bien, porque a pesar del frio y del viento, en la arista cimera el suelo esta seco y he conseguido llegar "intacto". No ha sido fácil. Muy muy concentrado todo el camino.

Llego a la primera cima, y a cientos de metros de longitud y decenas de altura, visualizo la segunda cima. Mucho frio. No paro, hay que conseguir subir al punto más alto.

Con mucho esfuerzo llego, y veo que al otro lado del cráter hay un punto más alto. Tengo que tener mucho cuidado, el viento sopla mucho y es díficil mantener el equilibrio.

VAMOS KARAJOOO!!! HAY QUE CONSEGUIRLOOOO!!!

Continuo muy fuerte y decidido. Comienzo a sentir un ligero dolor de cabeza. No me preocupa se que lo estoy dando todo y me siento acostumbrado a sentir algo de "dolor". Esta todo entrenado. Me siento muy confiado por todo el trabajo realizado previamente.

Cima, cima, cima!!!! esta señalizada con un montón de piedras y ahora si, me paro a descansar refugiado entre el monton de piedras.

Me tomo un momento para descansar y me doy cuenta de lo que he conseguido. Me siento eufórico y con los ojos llenos por el horizonte que se abre ante mis pies.

No quiero arriesgar. Quiero bajar enseguida. Miro el reloj: las 13:15 horas. INCREÍBLE! La mejor de mis previsiones era llegar sobre las 14 horas considerando 45 minutos de descanso en toda la ruta. Pero es que apenas he descansado (30 minutos?).

El descenso, con la cima en el bolsillo y con el "vendabal" que dejaba arriba, me parecio una auténtica maravilla. Creo recordar que había quedado con Mikel a las 20 horas y al ir "sobrado" de tiempo me lo tome con mucha tranquilidad y realice multiples paradas para hidratarme y para descansar los pies, hechos "trizas".

Ya abajo, esperando a Mikel, nunca olvidaré las palabras del cabrero con el que me sente a charla y al que le enseñe el vídeo de la cima. Yo lo dije: "Ves, es increíble". Y el me dijo: "Tú si que eres increíble". Una charla amena y distendida que dio para muchas risas.

Apareció Mikel, y para mi sorpresa, me dice: "pero si parece que acabas de venir de salir por la calle Dato".

Por último, quiero agradecer a mis chicas, Iurena y Maddi que hicieran posible este precioso viaje que, sin duda, me ha hecho más fuerte.

MUCHAS GRACIAS de corazón a l@s que me habeís animado y apoyado en este precioso reto a través de nuestro-vuestro FORO 42195 y más concretamente en el tema que abrí el domingo 11 septiembre 2016:

Nuevo tema Responder al tema  [ 51 mensajes ]   

En los próximos días tengo previsto abrir un nuevo tema con un reto en el que llevo pensando mucho tiempo y que quiero empezar a dar forma.

Os invito a hacer lo mismo y compartir vuestro sueños, retos... por pequeños o grandes que os parezca es muy probable que haya alguien dispuesto a animaros, apoyaros e incluso acompañaros. Porque la vida, se trata de eso, de vivir y compartir.

Nos vemos pronto!



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