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Carrera Angliru


Vuelve el infierno.

El pasado 12 de octubre Bastida, Mikel y Juan coronaron la mítica cima del Angliru de la mejor forma que saben hacer: corriendo.

Nos lo cuenta Bastida:





Cuando una carrera consiste en subir corriendo a uno de los míticos puertos de montaña de la Vuelta a España como El Angliru (1570m) de categoría especial no sabes si te estás apuntando a una carrera de asfalto o de montaña.

Y es que los datos ya me asustaban desde un principio: 13.1km de subida ininterrumpida, 1250 metros de desnivel positivo y pendientes como Les Cabanes (22%), Los Picones (20%), Cobayos (21,5%) y sobre todo La Cueña les Cabres (23,5%).

Dejando de lado el miedo pero no el nerviosismo me veo en la línea de salida junto a los grandes Mikel Aingeru y Juan Gordo. Dan el pistoletazo de salida a las 10:45 y la subida empieza. Primer kilómetro rápido y ya empiezo a notar las piernas pesadas. Los entrenamientos de la semana se empiezan a notar. No obstante consigo llevar un ritmo "cómodo" y constante hasta el km5-6 donde se encuentra el primer descanso y en el que aprovecho para liberar piernas y darles caña. Pues no asustaba ni mucho menos El Angliru... de momento.

Claro que ya estaba avisado que lo complicado comenzaba a partir del km 6. Así es. Veo en el asfalto grabado en amarillo fosforito una alentadora frase: "El infierno comienza" (acompañada de un tridente). Ale pues, para arriba, no hay más remedio. Observo el reloj y veo que puedo estar en tiempos de 1h:20m (el objetivo más optimista que llevaba desde la salida se estaba cumpliendo). Ingenuo de mí. Las rampas comienzan a ser verdaderas paredes con sus durísimas horquillas y mis piernas las empiezo a encontrar muy cansadas y los gemelos me dan pequeños avisos de calambres.

Algunos corredores me empiezan a pasar, pero tras un momento de bajón, vuelvo a recuperar el optimismo al recordarme que voy en ritmos de 1h:20m, por lo que no me debía preocupar. Ritmo objetivo que perdería durante la durísima y larguísima Cueña les Cabres. A partir de ahí el objetivo sólo era llegar al km12 (el km13 era en bajada). Eso sí, sin dormirme y dando todo lo que podía. "¡Ese es buen ritmo, ese es buen ritmo!" me dicen mientras me arrastro por les Cabres. Las piernas las siento vacías, corro con lo que me queda. Levanto la cabeza un poco para encontrar referencias y observo que corredores que me han pasado hace algunos kilómetros siguen ahí. Las fuerzas ya estaban muy parejas y era difícil sacar distancias unos con otros, así que no preocupo de los que vienen por detrás, seguro que vienen igual de cascados o más que yo jeje.



Hasta que llego al final de las rampas. En el km13 vuelo y llego a meta saludando eufóricamente a mis colegas que me esperan en meta. Fin a una carrera diferente y mítica, una carrera de asfalto con ritmos de montaña.

Una vez arriba y ya junto con Mikel Aingeru y Juan oímos que el speaker dice: "Los asturianos además, lo que suelen hacer, es bajar corriendo El Angliru". ¿Los de Vitoria-Gasteiz íbamos a ser menos? ¡Para abajo! Otros 13km para el cuerpo. Parece que Mikel Aingeru anda con fuerzas y bajamos los últimos kilómetros a tumba abierta.

Y para recuperar las fuerzas, nos juntamos a las 15:00 en la espicha mientras vemos la entrega de premios. Reseñar y agradecer enormemente a una gran organización que nos brindó una carrera especial con, seguramente, medios limitados y que han hecho la carrera por y para el corredor y acompañantes. De 10. Recomiendo altamente la participación en esta prueba.

Y desde aquí quiero hacer una mención especial a Alex, Roberto y Lázaro, que han sido los que han hecho posible que yo haya disputado esta mítica carrera. ¡Gran fin de semana!

Y para finalizar la crónica, un vídeo resumen de lo que fue un gran fin de semana:




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