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Diezmil del Soplao


19 de mayo de 2012, en Cabezón de la Sal (Cantabria).

Hay un refrán que dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.



El infierno Cántabro, este año ha hecho honor a su apodo. Hipotermias, desvanecimientos, muchos abandonos y dureza extrema en algunos tramos.

 

El frió, la incesante lluvia y el viento, provocaron estragos en muchos corredores de esta dura maratón de montaña.

 

Higinio nos sorprendió la pasada edición con una crónica detallada de su paso por los 10000 del Soplao en bici de montaña que podéis leer de nuevo pinchando en la siguiente foto.

 

 

 

Esta vez vuelve a sorprendernos con otra desgarradora crónica de lo sufrido en la maratón de este infierno cántabro.

 

Tenía que hacer mi primer maratón de montaña, y que mejor lugar que El Soplao, el mismo sitio donde estuve sufriendo el año anterior para acabar la prueba de BTT.

 

Este año, eso sí, iba con la confianza de ir a correr, lo que entreno todos los días, y en un medio en el que he estado metiendo todas las horas que puedo este año. También salía sin la necesidad de seguir ritmos o buscar tiempos como en carreras de ruta, quería terminar y probarme, y eso sí, me rondaba en la cabeza acabar en torno a las 6 horas.

 

 

Pero El Soplao se empeña todos los años en hacerlo épico. Durante la semana se habían anunciado lluvias para el sábado y había llovido los días anteriores, así que ya estábamos avisados (o eso creíamos), y si algo he aprendido en las salidas por monte de este año es que ninguna precaución o equipamiento es poco cuando estás en la montaña. Por mucha moda “minimal”, o tratar de correr con el menor peso o carga posible, un cortavientos puede ser la diferencia entre acabar o sufrir hasta llegar a la retirada.

 

Este año me tocó madrugar. Me prepare unas viandas y fui desayunando en el coche. A eso de las 6:20 llegada a Cabezón, búsqueda de aparcamiento y voy a por el dorsal. Todo el camino lloviendo sin parar. En la salida de bici ya hay un montón de gente. Yo a lo mío, cafecito en el bar del año pasado, visita a Roca urgente y al coche a cambiarme tranquilamente.

 

Al final decido ponerme una camiseta térmica y el cortavientos, y llevo una riñonera con 2 bidones, geles y barrita. Este día tocó acertar. Con los calcetines nuevos y las tobilleras de compresión estoy hecho un pincel. Completo el cuadro con una gorrita.

 

Así llego a la salida, separada unos metros de la marcha andando (un timo, el primero de la marcha bajo de las 6 horas, nadie se cree que lo hiciera andando). Allí veo a un chico con una camiseta negra de 42, creo que es Fernando, con el que creía me encontraría en la salida, pero no. Nos sacamos una "fotico" para la posteridad.

 

 

 

Luego me he entrado que Fernando es un maquina de esto (8º el año pasado) así que estaría en primera línea de salida.

 

Suena ACDC de nuevo, y vamos "pa' lante" !!!

 

Muy muy tranquilo salimos del pueblo. Me he auto impuesto un ritmo pachanguero total, esto es muuuy largo. Primera subida a la Sierra del Escudo, corriendo y andando a ratos, pero sobrado de fuerzas, coronamos entre la lluvia y la niebla, hay barro, pero se va bien, incluso voy pasando calor y pienso si no me he pasado con la ropa.

 

Antes de salir me habían dicho que la primera bajada era muy complicada, pero no me esperaba esto. Fue acabar la subida, asomarse y… un cortafuegos con una bajada totalmente suicida, y además completamente llena de barro.

 

Os pongo unas fotos que han colgado de la marcha a pie para que os hagáis una idea. Como todo en la vida, la primera vez es la que duele, con las otras ya te acostumbras, unas cuantas caídas, aprender que a veces es mejor tirarse que bajar. Al final llegamos abajo, algo magullados, pero lo peor era el desgaste en las piernas.

 

  

 

Zona para recuperar corriendo hasta el pueblo de Ruente, primer avituallamiento y un poquito de agua. Todo el pueblo está en la calle aplaudiendo, como siempre el ambiente es mágnifico.

 

Empezamos la segunda subida, corriendo casi todo el rato, pero suave, me veo bastante bien. Llueve pero no mucho, y es por pista. La bajada hasta el segundo avituallamiento en Campa Ucieda es peligrosa también. Es un terreno boscoso, y está muy embarrado, además, la bajada transcurre al lado de una alambrada. Alguno se lleva un buen recuerdo. Yo me caigo un par de veces pero acabamos. Paro un poco más en este avituallamiento, repongo los bidones y ya llevamos 20 kilómetros…bien.

 

 

 

Ha comenzado a llover fuerte, ya estamos calados, y veo a gente que ya lo está pasando mal. Hay alguno que va en camiseta de tirantes y no ha traído chubasquero, incluso veo a alguno (creo de la combinada) con mono de triatlón. Me dan temblores solo de verle.

 

Vuelta a subir y entramos en un sendero por la Ruta de los Puentes. Un terreno donde puedo correr e ir pasando kilómetros bien, por unos paisajes increíbles, hasta el tercer avituallamiento que es ya el kilómetro 30.

 

Pero las piernas me van avisando que esto ya les empieza a parecer más largo de lo que ellas conocen. Algún aviso de calambre en cuádriceps y gemelos, me tomo un gel e isotónico, pero tampoco quiero forzar mucho el estomago.

 

Cada vez llueve más, pero justo cuando voy a salir de la carpa del avituallamiento, literalmente, el cielo cae sobre nosotros….

 

Comienza la subida al Toral, es una subida dura, que hacemos todos a pie, y donde me empiezo a tener que parar por los calambres. Consigo seguir subiendo, cambiando el ritmo, y van cediendo. En una zona un poco más llana troto un poco, para entrar en calor yo y mis músculos y me viene bien.

 

 

Ahora ya hace mucho frío y llueve a mares, hay gente que se da la vuelta y alguno que no sabe dónde meterse. Y comienza la última subida, tremenda hasta la cima del Toral.

 

La subida es todo barro y donde había un sendero hay ahora un rio, que mueve las piedras y donde te quieras apoyar. Hace mucho viento, y la lluvia cae como en las películas malas, parece que la echan a cubos.

 

En lo alto queda alguien de la organización que nos indica que sigamos por la izquierda. El pobre bastante hace con haberse quedado allí.

 

Aquí puedo ir corriendo y los calambres se calman mucho. Vamos parando con mucha gente, que está pasándolo mal con mucho frío. Sube algún jeep para llevárselos, pero de los que subíamos, apenas veo a 4 o 5 cerca de mí.

 

Casi no se ve nada, y creo que me he perdido, pregunto a los que vienen detrás e incluso les espero, pero no tienen ni idea tampoco. Decido que voy bien porque algún guarro ha tirado algún gel por el camino.

 

Por suerte llego al último avituallamiento, donde están asando salchichas! Voy bien de los calambres, y hasta gastamos bromas. Pero algunos chavales que van llegando lo hacen temblando y con claros síntomas de hipotermia.

 

Miro el reloj, y veo que llevo 5 horas y cuarto. Me meto unas onzas de chocolate con las salchichas que saben a gloria (menuda mezcla). Solo me quedan 5 kilómetros y acabo! En la bajada se oyen las sirenas de las ambulancias, no sé si de la prueba de bici, pero acojona bastante…

 

Salgo de la carpa muy fresco y pensando que ya está chupado, pero en la bajada lo paso bastante mal, hay tanto barro que lo tengo que hacer andando, y me vuelven los calambres, esta vez en los gemelos. Llego muy despacio hasta la carretera, y allí, voy soltando las piernas que llevaba como dos columnas de cemento,  hasta llegar a meta, por la carretera vuelven un montón de ciclistas retirados, y de cabezón salen los que ya han terminado la maratón y siguen con la combinada (increíble…), llego a meta,6 horas y 7 minutos. Bien

 

Allí me encuentro a Fernando que ha tenido que retirarse por las condiciones que había en el Toral.

 

Me voy al coche para irme a casa, y monto un espectáculo bastante cómico para quitarme los calcetines y las zapatillas con los calambres…Pero estoy contento y me voy a Vitoria para una duchita caliente…y…será que el hombre tropieza una tercera vez? Yo creo que si

 

Higinio lo ha conseguido, lo ha vivido. Otro reto, otro sueño, terminar la maratón de montaña del Infierno Cántabro. Los 10.000 del Soplao

 

Nosotros hemos estado allí con él, hemos hecho lo posible para que cumpliera este sueño, y animamos a todos a proponernos sueños y retos, siguiendo los cauces habituales, foro, Facebook o correo electrónico.

 

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